Mochilas con estilo para niña

Karen quiere sobarme un juego y acaba traumando a su hijo, el padre tampoco ayuda

2020.08.18 03:10 KiaritaBlack Karen quiere sobarme un juego y acaba traumando a su hijo, el padre tampoco ayuda

Ufff Hola Reddit a pasado un tiempo je, esta mañana me pasó algo muy gracioso y penoso pero tenía tarea así que tuve que esperar a escribirlo, ahora he de advertir que si bien la historia no es fuerte y no tiene nada muy explícito, es una historia que maneja algo un poco adulto, continue bajo su propio riesgo, ya saben el móvil hace que el formato sea raro
Historia de fondo Fui de las pocas desafortunadas que no paró clases durante la cuarentena así que tuve unos 4 meses muy, muy estresantes, y ya que mi padre me a estado pagando por ayudarle a manejar sus nuevos dispositivos electrónicos, tenía mucho estrés y bastante dinero así que dije, ¿Porque no iré a comprar algo para quitarme el estrés? Y no, no es el juego del título
Elenco
Yo: ¿Quien mas? H: Hermano Karen: La karen que trató de robar mi pelota de pelo de gato para su hija alérgica a los gatos HD: Hijo con Derecho (Y ahora con un enorme trauma) S: Seguridad SS: Señorita de la Sexshop
Con estos personajes creo que ya vas viendo por donde va el asunto, así que bueno a la historia
Como era un bello día decidí que iría a un centro comercial medio "especial" a hacer unas compras, cajas de palomitas con mantequilla, una caja con botes pequeños de pringles, una caja grande de oreos, un litro de helado de vainilla con chispas de chocolate, Pollo estilo KFC, jarabe de chocolate, ramen instantáneo y una enorme botella de jugo, esa era mi lista de la compra, literalmente tenía mucho dinero, pero tantas cosas eran para justificar un pequeño gasto extra, no es que mis padres cuenten mi dinero centavo por centavo pero tienen una noción de lo que recibo y les preocupa que lo malgaste, si bien no estaban de acuerdo con tanta comida chatarra lo permitieron porque me habían visto los últimos días de clase así que con ya el permiso y un plan en mente me cambié, tomé una mochila y fui a despedirme cuando mi hermano llegó
H: ¿A donde vas?
Yo: Al [Inserte nombre del centro Comercial] a comprar frituras para disfrutar mis vacaciones, ¿Quieres algo?
H: Oh, ya que vaz, ¿Puedes ver si está la copia de pokemon escudo que encargué?
Cuando accedí me dio dinero y asi me fui, el centro comercial no esta realmente muy lejos pero lo suficiente para que haya tenido que subirme al autobus, 15 minutos después llegué, fui a dejar mi mochila al área de paquetería y fui a buscar una canasta, tomé la última y cuando me alejo alguien me grita, pero la voz me parecía extrañamente familiar, me doy la vuelta y que veo, ¡La madre de la niña alérgica a los gatos que trató de robarse mi pelota de pelo de gato!
Karen: ¡Oye tu necesito eso!
Yo: Nope, nope, nope, nope nope, nope
Y como si fuera una especie de comedia salí corriendo diciendo "Nope", cabe aclarar que la señora esta vez tenía un adolescente con ella, tal vez el hermano mayor de la niña el cual tenía las mismas pintas de malcriado que su hermana, ella gritó un poco mas pero estaba demasiado centrada en alejarme como para prestarle atención, me interné en la tienda y corrí a mi primera parada donde sabía que no me encontraría, Una Sexshop.... En donde vivo en ese centro comercial hay una muy escondida, corrí al pasillo de los licores y me metí por detrás de un estante, ahí detrás hay una pequeña puerta a una Sexshop, también hay una puerta en un negocio mas adelante parece que antes era un almacén compartido o algo, no se porqué la pusieron ahí o porqué el centro comercial lo permite, así que mejor no me lo preguntes, entré y comencé a pasearme por los estantes, había cosas caras y otras baratas, pero solo quería algo que me quitara el estrés, tomé algo pequeño, no creo necesario especificar que compré mas allá de decir que fue un vibrador, una botella de lubricante pequeña y ya, SS me cobró y puso todo en una bolsa negra (Tenga en mente la bolsa negra) la cual puse en mi canasta, salí de ahí y pronto la cubrí con mis compras por lo que no fue un gran problema llevarla, todo fue normal y pensé que Karen había ido a joder a alguien mas, por fortuna así fue, pues no la vi por un buen rato, pero sería una historia muy aburrida si la dejara aquí y el universo lo sabe, después de pagar y meter las cosas que se podían en mi mochila fui a la tienda de juegos y ahí estaba la Karen con su mocoso, esperaba que no me vieran y por fortuna de momento no lo hicieron hasta que el chico del mostrador me entregó el pedido, el HD chilló como un niño pequeño haciendo que me sumbaran los oídos por un momento
HD: ¡Mamá, ese es el juego que yo quiero!
Karen: No, mi hijo no va a jugar con esas cosas Satánicas
HD: Pero mamá yo lo quiero
Karen: ¿No quieres algo menos pecaminoso?
HD: Pokemon no es satánico mamá.... Quiero ese juego, dijiste que podía tener un juego que yo quisiera
Como si fuese un bebé comenzó a llorar y la Karen literalmente lo cargó para arrullarlo, yo solo pagué y tomé el juego el cual me dieron en una BOLSA NEGRA (Creo que sabes bien lo que va a pasar) y me apresuré a meterlo a mi mochila mientras la madre se acercaba al mostrador para pedir el mismo juego, chillando como un cerdo sobre lo caro que era, no quería escuchar y salí, estaba cerca de la puerta cuando vi a SS, iba a saludarla cuando algo me agarra de mi mochila y empieza a tirar de ella, era la Karen esta miró a SS y comenzó a gritar
Karen: Ayuda, llama a seguridad, esta chica se robó el juego de mi bebé y nos atacó ahora trata de escapar
Yo: ¡Otra vez la burra al trigo! Es mi juego.... Llama a seguridad para que esta loca me suelte
Comencé a moverme para intentar soltarme y que la Karen soltase mi mochila pero estaba realmente enojada por mi comentario, supongo que no me reconocía por como estaba tratando la situación, creo que hubiera sido peor si se hubiera acordado, cuando ella sacó de mi mochila una bolsa negra llegó SS con el de seguridad el cual nos separó
S: ¿Que esta pasando aquí?
Karen: Esa chiquilla de ahí me agredió y le robó un juego carísimo a mi hijo y me atacó cuando trataba de recuperarlo, aparte me insultó
Yo: No es cierto, es mío y ella me atacó
La madre con derecho le dio la bolsa a su niño y como podrás adivinar, no sacó la bolsa del juego, la forma de la bolsa no apuntaba por ninguna parte a una caja pequeña de un juego de Switch y de hecho mirando mi mochila ni siquiera abrió el cierre correcto, por lo que el HD solo podría estar sosteniendo una cosa, y creo que SS se dio cuenta porque comenzó a reir
SS: Que juegos mas raros le compras a tu hijo en ese caso.... Yo diría que no es legal darle algo como eso a un niño
Karen: También pienso que esos juegos satánicos no deberían venderse pero no hay nada que rezarle al señor no cure
Yo: Aparentemente tu estupidez ni con un milagro se te quita, ¿Que no aprendiste con lo que le pasó a tu hija?
La Karen me miró mejor y reconoció cierta bolita colgante de mi mochila, el de seguridad tuvo que sujetarla porque quiso tirarse me encima
Karen: ¡Señor está sosteniendo a la persona equivocada! ¡Esa perra casi mató a mi hija!
La situación no podía ser peor pero sabes que lo fue cuando el niño habló
ND: Mamá aquí no hay un juego, solo un nepe verde y un dulce muy rico
A un lado estaba el niño con cara de asco mostrándole a su madre mi vibrador y con la cara llena de lubricante, SS comenzó a partirse de la risa y la madre estaba horrorizada, este niño no solo sujetaba una caja con un nepe ¡si no que se había tragado mi maldito lubricante de moras azules! SS estaba prácticamente explotando en risas y la madre tuvo que ser sometida por que trató de atacarme nuevamente y atacó a S, dijo todas las amenazas de muerte que parecía conocer por "pervertido y envenenar la mente de su hijo", yo estaba demasiado apenada como para opinar, la policía fue llamada y Karen esposada, porque claro, el chico de los juegos habló y el ticket del juego así como las cámaras me respaldaron, no había nada que Karen pudiese hacer, recuperé mi juguete y el niño ahora estaba pálido, tuvo que ser retenido hasta que su padre llegara por él pero se veía muy mal, en un principio pensé que el comerse el lubricante lo había enfermado, pero por un comentario que dijo a su padre cuando llegó, creo que revisó la etiqueta para exigir mas dulce como este, pero por si fuera poco la botella no era muy discreta que digamos pues también tenía un enorme nepe pintado de azul y a una mujer lamiéndolo, el pobre chico preguntó muy apenado a su padre si cuando la "leche" salía de colores era de saborea también, el padre se echó a reir y dijo que si haciendo que el niño palideciera mas (Vaya troll pero he de admitir que también me hizo gracia) él chico estaba tratando de limpiarse tan rápido como le era posible mientras yo guardaba todo, SS se fue y regresó con una botella del mismo sabor pero mas grande y me la regaló, el padre se disculpó y finalmente pude ir a casa para acabar mi tarea
Edit: Estaba un poco cansada y recién me doy cuenta de que escribí mal el título
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2020.06.29 09:13 nenuFare Mi aportación al rincón del artista!

Post inicial.
Seguramente poca gente participe y esto a pocos le importe pero yo como persona que dijo de hacer esto voy a cumplir y mostrar lo que he hecho esta semana con el tema de los pecados capitales.
Me ha costado mucho porqué quise salir de mi zona de confort y hacer algo mucho las realista. Mi estilo de escritura es pomposo y casi idílico, por lo que lo que hice me da ganas de rellenarlo de metáforas, palabras rimbombantes y largas descripciones. Pero no se puede, este texto va sobre una carta de un chico asustado y encerrado por días así que no debería see ni coherente, ni estar adornado por bonitas palabras. En fin... No estoy orgulloso de esto pero igualmente lo enseñó.
[TRIGGER WARNING: tiene contenido explícito, si no soportas este tipo de materiales por favor no lo leas]
“Querida madre: No sé porqué me atrevo a escribir está carta pero, así lo hago, peor aún si es probable que no leas esto... ¿Sabes todo lo que ha pasado estos días?
Todo comenzó cuando llegué a la iglesia. El camino había sido frío y peligroso, lleno de lúgubres vegetaciones y rocas que muchas veces se entorpecían a las ruedas del carro donde yo iba. Casi como si esos pedruscos estuvieran avisándome de que debía dar media vuelta y jamás entrar en esta iglesia. Pero llegué y entre en la zona verjada, el sitio está abandonado por el exterior. Al inicio pensé que sería una mala broma pero no lo era. ¿Cómo se puede creer que un edificio con la cruz rota, las hiedras trepando y el césped tan alto como un gigante sea atractivo? Realmente el aspecto exterior de mi nueva residencia estas semanas iba ser horrorosa, una jungla que solo he explorado un par de veces y que está llena de pecados dolorosos que arañaran tu piel haciéndote sangrar.
Cuando pisé por primera vez este alocado jardín delantero, como ya te dije con hierba tan alta y espesa que no puedes ver lo que hay a tu alrededor cuando te adentras en ella, me perdí. El vago sendero que se marcaba por un césped mucho más marchito y sin ninguna hierba alta se fue de mi vista en algún mi momento y acabé asustado en medio de la marea verde salvaje que era la hierba. Camine a ciegas, intentando ver el cielo todo lo que podía en un intento fallido de no perderme, en orientarme. No funcionó. Acabe incluso más desorientado y cuando pensé que aquella marea de hierba podría incluso ser infinita vi un claro donde un hombre vestido con sotana estaba de espaldas a mi dirección. ¡Había encontrado a uno de los hermanos que vivirían conmigo! Madre, no sabes la felicidad que eso me provocó. Ya no estaba perdido, estaba con alguien que me ayudaría a salir de ese lugar.
El hermano que vi se llamaba Narciso, y convenientemente cultivaba narcisos en ese mismo instante, cuando agotado pero feliz de verle me acerqué con la respiración pesada. Recuerdo que la charla que inicialmente tuvimos, en la cúal me dijo su nombre, fue bastante superficial. Hablamos de la espesa hierba y sobre mi llegada mediante el salvaje camino, pero el hermano siempre terminaba alabando sus flores por lo que terminé esa conversaicón muy pronto. Era extraño pero lo deje pasar por la euforia de verme capaz de salir de ese laberinto asfixiante de hierba verde.
Me ayudó a salir, no dijo ninguna palabra en el momento y un camino perfectamente construido entre la hierba se dejó ver mientras él se dirigía a él. Me quedé impactado en ese momento. ¿Como había podido ignorar la presencia de tan bien acicalada ruta y haberme perdido en la marea alrededor? De verdad que me encontraba perplejo mientras seguía los pasos elegantes y lentos del otro hermano.
Me llevó dentro de la abadía y el sonido de nuestros zapatos rebotó por todas las paredes. El sitio estaba pulcramente limpio y estéril de mobiliario. Estaba cansado del viaje y desaproveche mi única oportunidad de ver el contenido de las zonas comunes de la casa. Le indique al hermano de mi necesidad de ir al baño, intenté hacer mis necesidades cuando había estado entre las hierbas pero el remordimiento de hacer mis heces en el patio frontal de mi futura vivienda me lo impidió. Narciso fue muy amable, conduciendome a través de un sombrío y estrecho pasillo hasta un pequeño baño donde solo habían un retrete, una pileta y una bañera con una cortina que me impedía ver si había agua dentro de ella. Él se marchó, diciendo que debía seguir cuidando de sus queridas flores y que yo podría rondar por el lugar mientras no fuera la hora de la comida. A esa hora todos se dirigieron afuera donde almorzarían juntos antes de retomar sus santas actividades. Se me helaron los pelos, por alguna extraña razón cuando la puerta se cerró y me dejó lo que aparentaba estar solo.
Estaba algo nervioso tras su marcha. No soy un hombre miedoso, eso lo sabes mamá, pero el paradigma de encontrarme solo en el desconocido y extraño lugar me aterro por unos segundos. Igualmente, aún con esos intensos sentimientos me atreví a levantar la tapa del baño y decidí hacer aquello por lo que venía. Me baje el pantalón y pude al fin sentirme más ligero. Deje que es estrés y angustia que aquel lugar y aquel hermano me provocaron desaparecieran por un instante antes de levantarme y limpiarme con el material que habían dejado al lado. Estaba de espaldas al retrete y enfocado en mi labor por lo que cuando termine con esta y me gire, una imagen horrenda apareció frente a mi.
Un hombre, parecía ser muy mayor y tener los rasgos sumamente marcados. Estaba de cuclillas frente al retrete, su cabeza completamente metida en el agujero y ruidos morbosos de estar alimentando salían de su boca. Aquel hombre estaba comiendo mis heces, las estaba engullendo como un completo festín que arañaba lo esquizofrénico y el movimiento compulsivo. No podía parar y no lo hizo hasta que de la porcelana blanca sucia solo quedaron lineas de materia marrón. Él se levantó y se giró, pude ver bien su cara. Sus ojos brillaban con fuerza, felices y alegres mientras una sonrisa casi agradecida aparecía en su demacrado y arrugado rostro. Uno en el que aún quedaban restos de su anterior alimento, los cuales quitaba con una larga lengua que dejaba marcas brillosas de saliva allá donde elimina residuos marrones.
Sentí ganas de vomitar y en un instinto casi natural salí corriendo, incapaz de seguir observando el perturbador rostro de ese hombre. Sobrelleve mis manos a la boca y ahogue el impulso de echar la verde bilis por mi fauce. Corrí tanto como mi pesada ropa y mochila, mis cansadas rodillas y mi angustioso y vomitivo estado me permitieron, buscando encontrar el lugar más alejado de aquella persona en la casa. Por un momento pensé en Narciso, un solo segundo que más próximamente me mataría. No sabes cuanto me arrepiento, madre, de haber pensado en ese desalmado con nombre de flor.
Era cuestión de tiempo que fuera hora de comer y yo aún seguía corriendo por la casa, atemorizado de ver al anciano perturbado. Supongo que fue el destino, o la maligna mano de Dios la que me llevó a las cocinas de la casa. Algo en mi estómago se removió por extraño que pareciera y termine por llenarme de coraje y entrar en aquel lugar. Estaba desierto, una olla grande de cobre estaba hasta arriba de lo que parecía ser un guiso mientras al lado yacía una tabla de cortar con pequeños pedazos de carne colocados al extremo contrario de donde estaba el cuchillo que seguramente los habría cortado. Recuerdo ese detalle a la perfección, un detalle que escondía un grave trasfondo siniestro.
Me aventure e incluso me acerque a la olla, cuando estaba por probar la comida una voz me sorprendió. En la sala había otra persona, por primera vez una mujer. Llevaba un traje de monja y su cara era rechoncha, se notaba bien que se alimentaba con suficiencia. A los segundos aprecio otra mujer, está era delgadas e incluso parecía estar en los huesos. Las dos eran monjas y pensé que quizas podrían explicarme algo de lo que me pasó en el baño pero antes siquiera de poder decirles algo, me vieron y me sujetaron de un brazo y me arrastraron fuera de la cocina, dirección a una sala anexa que no pude ver debido a que se encontraba a oscuras. Comenzaron a cuchichear fuera de donde yo estaba y en algún momento el ruido del filo de un cuchillo sonó. Me llene de terro y juro por ti, madre, que temí por mi vida. Las luces se encendieron y el lugar se dejo ver. Si antes temía por mi vida ahora de verdad que me planteé el hacer mi último rezo. Las estanterias, de lo que en un pasado fue la despensa, ahora estaban llenas de tarros con organos humanos en un extraño líquido que parecía simular a la salmuera. La mayoría de esos despieces que por el tamaño solo podian ser partes de cuerpos humanos, eran corazones. Las dos monjas se acercaron de la posición en la que estaban antes, en el marco de entrada al lugar. El cuchillo brillante y visiblemente bien afilado reposaba en la mano derecha de la mas gordita. Estaba lista para convertirme en trocitos y... Seguramente usarme como ingrediente para un hirviente guiso.
No sé si fue Dios que se apidió de mi o fue la mas misera suerte, pero el sonido de la tapa de la olla caerse sonó. Obviamente la comida dentro de la olla había comenzado a desbordarse debido a la temperatura superior a la necesaria para cocinar el plato. Ambas mujeres corrieron, incluso dejaron caer el cuchillo y yo me avalance a sujetarlo con mis manos. Me protegí y pude escuchar entonces como ambas se gritaban entre ellas y por primera vez entender algo nitdidamente en sus dialogos. Una se llamaba Jilito y la otra Pomme.
Estuve minutos pegado a una pared, con mis manos apretando tan fuerte el mango del cuchillo que comenzaron a doler. Ninguna de las dos vino, seguían en la cocina porque podía oírles mover cosas. Hubo un momento donde pensé que vendrían, escuche sus pasos muy cerca. Contuve el aliento y cuando pensé en que tendría que acabar con la vida de una persona una campana sonó segundos después de que los pasos pararan. Estaba en el lado contrario de la pared. Espere minutos de nuevo en mi lugar, la persona que había tocado la campana había vuelto a sus labores. Hubo un momento donde se escucho un carro moverse y cuberteria sacarse, supe de inmediato que estaba pasando. Era la hora de la comida. Podría volver con el único que parecia normal en este lugar que era Narciso. Algo en mi se tranquilizo y con una valentia desconocida salí de mi escondito y asome la cabeza. La gordita y la delgada estaban saliendo del sitio con lo que parecía ser comida para ochos. Les seguí, estoy seguro de que sabían que yo iba detras de ellas, aprovechando la mala y escasa iluminación de la construcción.
Salieron de la casa y aunque fue un sendero tormentoso para mi, puesto todo lo que había ocurrido, les imite y termine por salir de la casa. De nuevo estaba en el jardín frontal y grande fue mi sorpresa cuando toda la verde y gigantesca hierba estaba consumiendose en circulos de fuego que se entrecruzaban como foguera provocada ya casi muerta. Había una mesa y en ella estaban cinco personas, había caras conocida. Estaba Narciso, lo cúal me calmaba, pero también estaba el insano del baño.
Fue por la intensa mirada del primero nombrado que siquiera me atreví a seguir dando pasos y unirme junto a las dos monja a la mesa. Me quedé sentado entre dos completos desconocidos, estos dos también vestidos con sus trajes religiosos correspondientes. Una era monja de muy bellos atributos, y otro era monje de seria y recta cara, con la nariz ligeramente torcida.
En la mesa se presentaron dos platos, en uno de ellos había hostias consagradas (lo cúal me parecio de muy poco respeto por parte de personas creyentes como las que me rodeaban) y en el otro aquel guiso que Dios sabe que jamás metería la cuchara en él. Rezaron brevemente y comenzaron a comer, todos tenían un ritmo y un estilo diferente. La mujer gordita parecía desesperada por el alimento y se tomó casi tres platos llenos hasta arriba. Narciso parecio lleno con solo la mitad del plato, dejando el sobrante en el mismo. El hombre del baño, que ahora si llevaba un hábito puesto comió el plato entero, limpiando con la lengua los restos. La mujer delgada casi no probó bocado, solo tomando el líquido con una cuchara que no parecía relucir por su limpieza. Las otras tres personas que no conocía comían con calma, uno de ellos casi parecía llorar por cada bocado que tomaba.
En el momento en el que todo terminaron de comer, habrían pasado unos treinta minutos desde que habían comenzado, comenzaron a hablar en un idioma que no pude entender. Todos hablaban al mismo tiempo, tan confuso por la lengua y la rapidez con la que pronunciaban cada sonido que no me fije que la única persona que no hablaba era la monja a mi lado. Ella estaba asborta mirando al punto medio de mis pantalones de una forma que parecia una niña pequeña en el descubrimiento de aquello que se encuentra entre sus piernas. Unas manos aparecieron de los sobrantes de sus mangas y delicadas y femeninas rodearon mi pierna, tan provocativamente que me cuestioné que tipo de monja practicaba castidad de ese modo. Antes siquiera de que pudiera quejarme sus uñas, que hasta ese momento no había notado y eran sumamente largas, se clavaron en mi pierna y mis venas comenzarona chorrear con fuerza mientras mi mente parecia ser teletransportada a otro universo.
La mente se me volvió roja, mientras pequeñas flores de narcisos, corazones amputados y heces caían como si fueran pétalos de cerezo en la primavera japonesa. Mis oidos pitaron y luego el dulce sonido de una nana en el mismo idioma en el que las personas de la mesa hablaban comenzó a rondarme como mosca que vuela sobre carne muerta. Me sentí aturdido y volando, mientras que un calor abismal me rodeaba. Estaba tan confundido como cuando me perdí entre la hierba, tan asqueado como cuando ese hombre se comió mis heces y tan aterrado como cuando aquellas monjas quisieron descuartizarme vivo. Pero sobretodo, me estaba desangrandome y eso fue lo que me llevó de nuevo a la realidad.
Mis ojos volvieron a enfocar cuando un dolor mayor apareció. Cuando el espectaculo rojizo desapareció la imagen de una ensangrentada pierna se vió. La parte de mi pierna, de rodilla para abajo había sido amputada y eso es lo que le había devuelto a la realidad. Quise gritar de dolor pero, tal era ese dolor, que no pude. Me llevé mis manos a la boca pero inevitablemente vomité esta vez. Pasaron minutos mientras el dolor parecia adherirse y hacerse sencillo de sobrellevar, durante todo este tiempo mi sangre brotaba maligna de la zona cortada. Cuando al fin el dolor fue aguantable debido a la insistencia del mismo por quedarse y no desvanecerse pudo observar una grotesca imagen frente a mi.
El monje de cara seria deboraba mi pierna sobre la mesa, a cuatro patas y como un puro animal con rabia. Estaba colerico mientras la monja que le había clavado sus uñas trataba de arrancarle la parte arrancada. La monja gordita disfrutaba lamiendo los dedos de mi pie como si fuese un plato delicatesse y la delgada parecia muy intereseada en la pelea del monje serio y la monja de uñas largas. Narciso reía mientras usaba la sangre derramada por toda la extensa mesa como vino, algo en mi corazón se rompió mientras veía eso.
El resto pareció importarme poco al saber que no era libre, que nadie me apoyaría tras saber que Narciso no estaba interesado en ayudarme, sino al contrario que disfrutaba del morbido espectaculo que habían formado gracias a mi costa. Quise llorar y lo hice, sin saber que el monje frente a mi, ese que pareciera llorar por cada mordisco que dió mientras comían, respondió violentamente ante mi acción. Se volvió loco y saltó de su sitio, agarrando las hostias sagradas y cortando su piel tan rapido y tantas veces que solo pude perderme cuando un mar de sangre caía por sus antebrazos. Todo estaba rojo mientras el se cortaba con aquel pan seco, mientra el monje de cara seria devoraba una de mis extremidades inferiores, mientras la monja de uñas largas trataba de arrebatarsela y mientras el dúo de monjas sádicas disfrutaba de los despieces que los dos que peleaban dejaban. Sobretodo, todo se volvió rojo cuando Narciso lanzó su copa de vino llena de mi propia sangre en mi dirección y la oscuridad me abarcó, estallando en negro con tanta intensidad como la copa que me reventó en la frente, dejandome insconsciente.
No quiero preocuparte madre, pero desde ese incidente he estado encerrado por esas personas. Me desperté en la habitación en la que actualmente te escribo y hace unos minutos la mano de Narciso dejó estas hojas y esta pluma con tinta. Me mandó que escribiera todo lo ocurrido y luego dejará la carta al lado de la puerta. Dicen que te van a enviar esto, dudo de la veracidad de sus palabras pero, madre, estoy tan desesperado que ni la fé ni rezar sin parar todo el día pueden darme esperanzas de vida. Han curado mal la amputación y poco a poco se está volviendo verde algunas zonas. Me estoy muriendo y yo solo quiero decirte que te aprecio y que porfavor, jamas te acerques a está casa del infierno.
Con cariño, tu hijo Esaú."
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2018.06.27 06:12 master_x_2k Enredo II

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Enredo II

Había algo emocionante sobre vivir sin la supervisión de un adulto. No es que no amara a mi papá con toda el alma, pero despertarme, salir a correr, preparar el desayuno y luego me sentarme frente al televisor con una de las computadoras portátiles viejas de Lisa, ¿sin sentir que alguien estaba mirando por encima de mí hombro para asegurarse de que estaba haciendo todo bien? Eso era vida.
Desde la semana que pasé postrada en cama con la conmoción cerebral, me había estado ansiosa de volver a entrar en mi rutina de correr otra vez. A pesar de que me estaba quedando en el departamento, tomándome unas vacaciones de mi vida cotidiana, estaba haciendo un punto de mantener mi vieja rutina y despertar a las seis y media de la mañana para correr.
Dio la casualidad de que eso significaba que me estaba despertando dos o tres horas antes que los demás. Dos o tres horas totalmente por mi cuenta. Si me obligaba a ignorar las mil cosas diferentes por las que podría estar estresada, era un período en el que pude disfrutar de una paz que no había sentido en mucho, mucho tiempo.
Me acurruqué en el sofá con una manta a mi alrededor, un programa infantil para un poco de ruido de fondo, ya que era lo único además de infomerciales, programación religiosa y programas de entrevistas, y tenía uno de las viejas laptops de Lisa apoyada en frente de mí. Mi hábito ahora era comenzar el día revisando los sitios de noticias locales, el wiki de parahumanos y los tableros de mensajes de parahumanos.
La gran noticia de la primera página de la mañana era una foto que alguien había tomado con su teléfono celular desde uno de los edificios en la misma calle que el edificio que habíamos incendiado. Nuestras siluetas eran visibles mientras estábamos en la calle con docenas de miembros del ABB esparcidos a nuestro alrededor. ¿El encabezado? 'VILLANOS SE ENCARGAN'.
Es curioso, nunca notaba los bichos cuando estaban a mi alrededor en general, pero al ver la imagen, había un buen número. Mi silueta no era tan difícil de distinguir como Grue en su oscuridad, pero tampoco era fácil distinguirla en la nube de insectos. Tenía que tener eso en mente, tal vez podría usarlo.
El artículo debajo de la imagen era sobre las acciones de los villanos al tratar con el ABB. Era mayormente correcto, pero el tono y la dirección del articulo me hizo sentir lo suficientemente incómoda que no lo leí en profundidad. Por mi roce del artículo, tuve la impresión de que los héroes se estaban preparando para hacer un asalto final hoy o esta noche. ¿Nos dejan hacer el trabajo sucio y luego limpian el resto? Lo que sea. Si querían lidiar con una Bakuda acorralada, eran bienvenidos.
Busqué las otras noticias: un recuento de las lesiones y muertes ocurridas desde que comenzó el enfrentamiento, las estimaciones sobre daños a la propiedad causados ​​por varios bombardeos, una breve actualización sobre una niña de doce años que había desaparecido dos semanas antes de que comenzara la situación del ABB , que ahora se suponía que estaba muerta, y las descripciones de algunos de los nuevos héroes que aparecieron en Brockton Bay para ayudar con el ABB. Lo que me llamó la atención fue una imagen censurada en la galería lateral de la última noticia. Le hice clic.
Era una imagen de Lung en su forma humana, las cuencas de sus ojos oscuras, crudas y vacías detrás de su máscara de acero de dragón, su mano en los hombros de un miembro de su pandilla. Parecía que estaba siendo guiado.
Fue, descubrí, la imagen que puso fin al artículo 'Villanos Se Encargan' presentado en la página principal del sitio. La pasé por alto al echar un vistazo al artículo porque el visor de imágenes flash había tardado tanto en cargarse. Había un pie de foto debajo. '¿Golpe decisivo? Las autoridades de Brockton Bay han hecho la vista gorda a los villanos locales que imponen su propia marca de justicia.’
Oh hombre. ¿Me estaba enterrando más y más profundo?
Esa misma galería de imágenes tenía una toma de largo alcance de la misma escena, tomada sin la lente magnificadora, mostrando a Lung y su lacayo en medio de los Muelles y un escuadrón armado de sus hombres, con las armas desenvainadas, pero no apuntadas contra nada. Eso fue... enormemente decepcionante. Él había escapado.
“Buenos días”, Lisa me saludó.
Me volví para verla venir de la cocina. Llevaba el pelo recogido en una desordenada cola de caballo y tenía lagañas en las comisuras de sus ojos.
“Buenos días. Brian dijo que tenía algo que hacer esta mañana, así que hoy les conseguí el desayuno. Lo siento si no obtuve el café exactamente correcto.”
“Eres un ángel”, me revolvió el cabello, luego se fue para tomar el café.
Todavía estaba navegando cuando ella regresó. Se inclinó, cruzó los brazos sobre el respaldo del sofá y miró por encima del hombro un momento.
“Piratas de pelo rosa cantantes e intentos de supervillanos yakuza ciegos.”[1]
Eché un vistazo al televisor, y efectivamente, había una niña pequeña con una peluca rosa y un disfraz de pirata. Sonreí y sostuve el control remoto, “Puedes cambiar el canal.”
Mientras tomaba el control remoto, mi teléfono celular zumbó en el cojín del sofá a mi lado.
Brian me había enviado un mensaje de texto:
termine temprano. dos no aparecieron. quieres venir a las 11:00? o puedo recogerte @ departamento
Miré el reloj. 9:45. Usé la computadora portátil para descubrir la ruta de autobús más rápida a su lugar. Estaba en el centro, y podría llegar allí para las once si me fuera en veinte minutos. Un poco corto de tiempo, pero podría lograrlo. Lo había hecho varias veces antes de la escuela, cuando me había esforzado demasiado en una carrera matutina y tenía que caminar a casa.
Envié mi respuesta:
Suena bien. Tomaré el autobús.
Una vez que verifiqué que el mensaje había sido enviado, corrí hacia el baño y abrí la ducha. Pasé una eternidad poniendo el agua a una temperatura tolerable, me quité la ropa de correr y me metí, solo para que la ducha cambiara bruscamente de una temperatura tibia a agua helada.
Me encantaba el departamento, no me encanta el calentador de agua.
Tuve que bailar alrededor del chorro de aerosoles inductores de hipotermia para llegar a los controles e intentar convencerlos de que tuvieran una temperatura decente. Finalmente me conformé con una temperatura soportablemente fría, lavé con champú y metí la cabeza. Estaba temblando cuando apagué el agua.
Me sequé lo mejor que pude y me envolví en una segunda toalla limpia para calentarme. No tener grasa corporal apestaba a veces. Terminé de arreglarme y me detuve en el living por un segundo para mirar el reloj debajo del televisor. Me quedaban seis minutos para prepararme.
“Es muy cómo usas la puntuación y mayúsculas perfectas para tus textos”, Lisa sonrió mientras me dirigía a mi habitación.
Ella estaba saliendo de la cocina, sosteniendo mi teléfono celular. Le cogí el teléfono, girando mis ojos y me dirigí a mi habitación. Ella me siguió y entró.
“¿Ustedes dos serán algo?”, Preguntó ella.
“No es el plan. Solo voy a ayudar a un amigo.”
“Vamos, ambos sabemos que piensas que es guapo. Admítelo”, ella me dio la espalda, examinando el ámbar con la libélula en él que Brian me había dado. Usé esa breve ventana de privacidad para sacar un poco de ropa interior y calcetines de un cajón y empezar a vestirme.
“¿Estás usando tu poder?”, Le pregunté.
Brutus probablemente sabe que te atrae Brian. Creo que las únicas dos personas que no se dieron cuenta son Brian y tú.”
Suspiré. “Sí, creo que es un tipo muy guapo”, saqué del armario algunas de las camisas y faldas que había comprado con Lisa y las acomodé en la cama, “¿Tu no?”
“Por supuesto. Tal vez no del todo mi tipo, pero definitivamente no rechazaría a alguien como él, si estuviera haciendo lo de las relacións.”
“¿No lo haces? ¿Por qué?"
“Mi poder como que elimina el misterio de las cosas. Las relaciones son difíciles de hacer despegar, a menos que puedas comenzar con una buena dosis de autoengaño y mentiras.”
“¿Así que no vas a tener una cita nunca?”
“Dame unos años, tal vez baje mis estándares lo suficiente como para poder pasar por alto lo que mi poder me está diciendo acerca de las peculiaridades y hábitos más repugnantes y degradantes de los tipos.”
“Lamento escucharlo.” Contesté, mientras volvía a poner algo de ropa en el armario. Me sentí mal por no haber podido dar una mejor respuesta y por no haber podido tomarme el tiempo de simpatizar, pero apenas me quedaba tiempo para prepararme. Tal vez podría correr a la parada de autobús.
“Pero la diferencia clave entre tú y yo, aquí, es que Brian y yo nos mataríamos entre nosotros antes de que la relación llegara a ningún lado. ¿Pero ustedes dos? Puedo verlo funcionando.”
“¿Ese es tu poder hablando? ¿Estás diciendo que realmente le gusto?”
“Lo siento, cariño. Leer a las personas con mi poder es difícil, leer sobre sus motivaciones o emociones es más difícil, y para colmo, no creo que ni Brian sepa lo que siente de forma romántica. Puede que tengas que sacarlo de su zona de confort antes de que cualquiera de ustedes lo descubra.”
“Estás asumiendo que quiero.” Sentí una gota de agua fría en la parte posterior de mi cuello, me estremecí y me detuve para estrujarme el pelo otra vez.
“¿No es así?”, Preguntó ella. Dirigió su atención a mi selección de ropa apilada en la cama. “Estás prestando mucha atención a lo que vas a usar.”
“Siempre lo hago, incluso cuando voy a pasar tiempo contigo y con Perra. Me cuestiono y estreso por la ropa que llevo si voy caminando a la tienda de la esquina de mi casa para comprar leche y pan.”
“Justo. Aquí... Déjame elegir la ropa, y si algo sale mal, me culpas ¿Trato?” Excavó la ropa en mi armario, “Jeans y… veamos... un top para lucir ese vientre tuyo.”
Miré al top, tenía una tela gruesa que lindaba con un suéter, azul y gris con una especie de diseño de mariposa y mangas largas. El cuerpo real de la camisa, sin embargo, no parecía llegar mucho más allá de mi caja torácica. “Todavía hace un poco de frío.”
“Usa una sudadera o una chaqueta, entonces. Pero solo si prometes quitártela cuando llegues allí.”
“Bien.” No tuve tiempo para discutir y comencé a vestirme.
Empezó a guardar lo que había dejado en la cama: “Brian es un tipo que aprecia ser práctico. Eso es algo que le gusta de ti, y lo dijo. Y aunque creo que es jodidamente fantástico que vayas un paso más allá para verte bien, puedes hacerlo con ropa que tenga sentido para el trabajo liviano. Jeans, sí. ¿Falda? No tanto.”
“Supongo que no estaba siendo práctica en este momento.” Bajé el top y me miré en el espejo en la puerta del armario. Estar de acuerdo con este top había sido un impulso en el momento en que había estado comprando con Lisa. En verdad usarlo era algo completamente diferente; la parte inferior del top se detuvo a 3 centímetros de mi ombligo.
“Tienes cosas en mente con la escuela y tu padre, y el romance y mierdas.” Ella me respondió. Antes de que pudiera discutir que no había romance, ella me dio un empujón, “¡Ahora vete! ¡Diviertete!”
Lo tomé como una señal para apresurarme hacia el frente del departamento, donde me puse las zapatillas de correr. Agarré mis llaves y mi billetera de mi mochila, agarré mi sudadera de un gancho junto a las escaleras, luego bajé las escaleras y salí por la puerta con todo en mis manos. Cuando salí, puse las llaves y la billetera en los bolsillos y me puse la sudadera. Necesité un poco de fuerza de voluntad, pero dejé abierta la sudadera.
Una relación con Brian era, obviamente, una idea terrible. Solo esperaba estar con los Undersiders por otras dos semanas o un mes. Más que eso, y probablemente asumiría que no iba a conseguir información sobre su jefe, en ese momento me llevaría lo que tenía al Protectorado. Suponiendo que hubiera suficiente interés por parte de Brian para que hubiera una relación, la idea de salir sin un futuro era deprimente. Simplemente terminaría siendo sal en la herida para todos los involucrados.
Pero estaba tratando de no pensar en eso. Realmente no necesitaba que Lisa leyera mis dudas y se diera cuenta de que al menos parcialmente se basaban en el hecho de que estaba planeando traicionarla a ella y a los demás. Si no pensaba en ello, sería mucho más difícil para mí darle alguna pista.
Sí. Totalmente la razón por la que estaba evitando pensar en eso. Nada que ver con el hecho de que me sentía cada vez más pésima y ambivalente sobre la idea de entregar amigos a las autoridades.
Corrí parte del camino hasta la parada del autobús, me detuve cuando me di cuenta de que no quería sudar, luego tuve que correr otra vez cuando llegué cerca del ferry y vi el autobús al final de la calle. Hice un gesto para que el autobús se detuviera al acercarse y me subí.
La ruta del autobús que tuve que tomar para llegar a Brian fue un ejemplo de por qué mi papá quería que el ferry volviera a funcionar. Tuve que ir al oeste, transferirme a un autobús diferente, ir hacia el sur, luego bajar y caminar hacia el este por cinco minutos para llegar al lugar donde quería estar, al sureste del centro, donde los edificios de oficinas daban paso a los apartamentos. y condominios.
Era un marcado contraste con el área donde yo vivía. No era perfecto, sinceramente, y podías ver cosas como las etiquetas de las pandillas de Imperio Ochenta y Ocho o ventanas rotas aquí y allá. Aun así, ese tipo de cosas era tan raro como encontrar una casa sin basura en el patio o una casa con cosas obviamente rotas o arruinadas en mi vecindario. Incluso el escalón más bajo que conduce a la puerta principal de mi casa estaba podrido, así que no podía jactarme de tener uno de esos lugares agradables, no vergonzosos. Si lo arreglabas, algo más se rompería inevitablemente, entonces te acostumbrabas a cosas como el escalón roto, aprendías a saltarte al segundo, o entrabas y salías por la puerta trasera de la cocina como lo hacía yo.
Brockton Bay había sido originalmente un gran puesto de comercio y puerto, cuando Estados Unidos estaba siendo colonizado y, como resultado, algunos de los edificios eran bastante viejos. Lo que vi cuando entré en la zona donde Brian se alojaba era una guerra entre el pasado y el presente. Los edificios antiguos se habían arreglado y mantenido hasta el punto de que eran atractivos, en su mayoría configurados como condominios de estilo victoriano. Pero donde otras ciudades podrían trabajar para integrar esto con los otros edificios del centro de la ciudad, parecía que el planificador de la ciudad o los desarrolladores habían incluido edificios altos de piedra o vidrio con la intensión de ser para ser discordantes a propósito. Todo se veía bien, pero no se veía todo bien junto.
El edificio de apartamentos de Brian era uno de los modernos. Tal vez de ocho a diez pisos de altura, no conté, era en su mayoría de piedra, y había una ventana del piso al techo detrás de cada uno de los balcones. Dos pequeños árboles de pino en macetas enmarcaban la entrada. Brian estaba sentado al lado de uno de los árboles, vistiendo ropas muy similares a la primera vez que lo vi, una camiseta azul acero, jeans oscuros y botas desgastadas. Estaba apoyado contra la pared, con los ojos cerrados, solo disfrutando del sol. Se había peinado las trenzas y llevaba el pelo recogido en una coleta larga y suelta, que se abría en todas direcciones por debajo del elástico. Un poco de pelo se había escapado del elástico y soplaba con la brisa, rozando su pómulo. Parecía tan despreocupado por el cosquilleo del pelo que sospeché que podría estar dormido.
Me sorprendió que pudiera relajarse así. Me parecía que relajarse así en cualquier área urbana, incluso en un barrio más agradable del centro de la ciudad, era una pedir problemas. De acuerdo, tal vez no había asaltos o gente sin hogar molestando a transeúntes aquí, pero el Imperio Ochenta y Ocho basaba sus operaciones principales en algún lugar en esta área general, y Brian era negro.
Tal vez podría salirse con la suya porque medía un metro ochenta y estaba en forma. Incluso si me dieras mi cuchillo, bastón y una buena razón, estaba bastante segura de que no querría meterme con su siesta.
“Perdón por despertarte”, le dije, viendo si podía provocar una respuesta.
Incluso antes de que abriera los ojos, me ofreció esa sonrisa amplia y cordial que parecía tan fuera de lugar en su cuerpo de metro ochenta. Era una sonrisa que no ocultaba nada, tan honesta y sin protección como cabría esperar de un niño de diez años que descubrió que acababa de desenvolver el regalo exacto que quería para su cumpleaños.
“No estaba durmiendo”, se puso de pie, “Imaginé que te esperaría aquí en lugar de arriesgarme a que vengas y no supieras cómo ubicarme mientras cargaba cosas arriba.”
“Ah. Gracias.”
“Todavía tengo dos muebles en el auto. Déjame agarrarlos y nos iremos hacia arriba.” Se dirigió en dirección a una camioneta que estaba estacionada frente al edificio.
“¿Tienes un auto?”
“De alquiler. No tiene sentido que tenga un automóvil, especialmente porque la mitad de lo que conduciría sería para ir al escondite. Se lo robarían, en primer lugar, y no me gusta dejar un número de matrícula para que la gente rastree, si las cosas se ponen feas.”
Sonreí ante la palabra 'escondite'. “Lo entiendo. Coche malo.”
Me di una patada. ¿Por qué sigo cayendo en el lenguaje de los hombres de las cavernas a su alrededor?
Sin embargo, lo tomó con calma. “Coche malo. Costoso.”
“Dice el tipo que no se preocupa por pagar quince dólares por café en el paseo marítimo.”
“Touche.” Abrió el baúl. Había dos cajas de cartón adentro, ambas de ocho o diez centímetros de grosor. Una de ellos, sin embargo, era un cuadrado de tal vez mas de un metro de lado.
“¿Necesitas una mano?”
“Traeré las cajas”, dijo, inclinándose para comenzar a sacar la caja de cartón más grande de la parte posterior. Se detuvo para entregarme sus llaves. “Tú cierra la puerta del auto detrás de mí, ¿Y puedes abrir la puerta del edificio?”
Observé los músculos de sus hombros moviéndose bajo la tela de su camiseta mientras sacaba las dos cajas del baúl. Sus hombros eran anchos, noté, pero no de la misma forma en que lo verías con personas que se ejercitaban solo para verse musculosos. Ese tipo de bulto generalmente me parecía un poco grotesco, de una manera que no podía definir. El cuerpo de Brian era más el producto de años de ejercicio regular con propósito y aplicación. Miré las líneas de sus hombros y espalda y, más abajo, su cintura y caderas, como si pudiera darle sentido, definir ese punto donde su cuerpo era diferente, donde era más atractivo que la mayoría.
“Um”, le dije, recordándome a mí misma que me había hecho una pregunta, “Claro. Voy a abrir las puertas.”
Maldita sea, Lisa, ¿en qué me hiciste pensar?
[1] Una versión muy bizarra de Lazy Town, de seguro.

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2018.03.29 07:56 master_x_2k Insinuación VII

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_________________Insinuación VII_________________

Cuando acepté unirme a los Undersiders, hubo algunos gritos de alegría. Me sentí un poco culpable, por actuar de forma engañosa. También, de forma irracional, me sentía complacida conmigo misma.
“¿Qué hacemos ahora?” Lisa le preguntó a Brian.
“No estoy seguro”, dijo Brian, “No es como si hubiéramos hecho esto antes”. Supongo que deberíamos contarle a Rachel, pero ella dijo que podría trabajar hoy.”
“Si la chica nueva está de acuerdo con esto, pasemos por nuestro lugar”, sugirió Lisa, “vemos si Rache está allí, celebramos al nuevo recluta y la ponemos al tanto”.
“Seguro”, dije.
“Está a solo unas pocas cuadras”, dijo Brian, “pero llamaríamos la atención si vinieras disfrazada”.
Lo miré por un momento, no queriendo comprender su declaración. Si me tomaba demasiado tiempo responder, me di cuenta, arruinaría este plan antes de que fuera a ninguna parte. En cualquier caso, podría haberme pateado a mí misma. Por supuesto, esto era natural. Unirse a su equipo significaría que se esperaba que compartiera mi identidad, ya que ellos ya lo habían hecho. Hasta que lo hiciera, no podrían confiarme sus secretos.
Podría haber culpado a la falta de sueño o a la distracción de los acontecimientos a primera hora del día, pero eso no cambiaba las cosas. Me había puesto yo sola contra la pared.
“Está bien”, dije, sonando más tranquila de lo que me sentía. O eso esperaba. “Este disfraz es algo incómodo debajo de la ropa. ¿Puedo tener algo de privacidad?
“Quieres un callejón, o...” preguntó Lisa, deteniéndose.
“Me cambiaré aquí, solo tomará un minuto”, le dije, impulsivamente, mientras miraba a mi alrededor. Los edificios en la calle eran en su mayoría de una o dos plantas, con los únicos edificios más altos que el que estábamos a media cuadra de distancia, y el que está justo al lado de nosotros. No había ventanas en el edificio de al lado con un buen ángulo para verme cambiarme, y dudaba que alguien en el edificio distante pudiera verme como más que una figura de dos pulgadas de alto. Si alguien pudiera verme sacarme el traje y notará suficientes detalles para identificarme, me sorprendería.
Mientras los tres se dirigían a la escalera de incendios, saqué la ropa que había metido en la mochila. A excepción de los paneles de armadura, mi traje era esencialmente de una sola pieza, con la excepción del cinturón y la máscara. Mantuve la máscara puesta mientras desabroché el cinturón y me quité el traje principal. No estaba indecente, llevaba una camiseta sin mangas negra y pantalones cortos negros debajo, en parte por calor extra. La seda no era el mejor aislador por sí misma. Me puse los vaqueros y la sudadera, luego me froté los brazos y los hombros para quitarme el frío. Puse mi traje y la lonchera en mi mochila.
Sentí una punzada de remordimiento por no haber elegido mejor ropa que una sudadera holgada y unos vaqueros demasiado grandes para mí. Ese arrepentimiento rápidamente se convirtió en una punzada de ansiedad. ¿Qué pensarían cuando vieran a la verdadera yo? Brian y Alec eran tipos guapos, de maneras muy diferentes. Lisa era, en la escala entre común y bonita, más tirando a bonita. Mi propio nivel de atractivo, por el contrario, me ponía en algún lugar en una escala que iba desde 'nerd' a ‘común’. Mi opinión sobre dónde encajaba en esa escala cambiaba según el estado de ánimo en el que me encontraba cuando me miraba en el espejo. Eran gente cool, confiada y segura de sí misma. Yo era... yo.
Me detuve antes de que pudiera ponerme nerviosa. Yo no era la antigua Taylor aquí. Aquí y ahora, yo era la chica que había puesto a Lung en el hospital, por accidental que fuera. Yo era la chica que iba de encubierto para tratar de obtener los detalles de una pandilla de supervillanos especialmente persistente. Yo era, hasta que se me ocurriera un mejor nombre, Bicho, la chica que los Undersiders querían en su equipo.
Si dijera que bajé por la escalera de incendios llena de confianza, estaría mintiendo. Dicho eso, logré motivarme lo suficiente como para bajar esa escalera, con la máscara todavía puesta y el disfraz en mi bolso. Me puse de pie frente a ellos, miré alrededor para asegurarme de que no había nadie más, y luego me quité la máscara. Mi corazón latió de forma terrible por un momento en los que estuve casi ciega, sus rasgos faciales solo manchas, antes de ponerme las gafas que tenía en mi bolso.
“Hola”, dije, sin convicción, usando mis dedos para peinar mi cabello nuevamente, “supongo que no funcionaría si me siguen llamando Bicho o chica nueva. Soy Taylor.”
Usar mi verdadero nombre fue un gran riesgo de mi parte. Temía que fuera otra cosa por la que me arrepentiría dentro de cinco minutos, parecido a la realización de que tendría que ir sin disfraz. Lo racionalicé diciéndome a mí misma que ya estaba hasta el cuello en esto. Ser sincera sobre mi nombre bien podría salvar mi pellejo si alguno de ellos decidiera investigarme un poco, o si me encontrara con alguien que conocía mientras estaba en su compañía. Pensaba, esperaba, que para cuando todo esto terminara, tal vez podría pedir algunos favores a alguien como Armsmaster y evitar que filtraran mi verdadero nombre. No es imposible de imaginar, dado el nivel de seguridad alrededor de algunas de las cárceles que tenían para parahumanos criminales. En cualquier caso, cruzaría ese puente cuando llegue a él.
Alec ofreció el más leve giro de sus ojos mientras me presentaba, mientras que Brian solo sonrió. Lisa, sin embargo, puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros y me dio un apretón de un solo brazo. Ella era un poco mayor que yo, así que era lo suficientemente alta para estar a la altura perfecta para hacerlo. Lo que me pilló desprevenida fue lo agradable que se sintió el gesto. Como si hubiera estado necesitando un abrazo de alguien que no fue mi padre por mucho tiempo.
Caminamos más profundo en los Muelles en grupo. Mientras que yo había vivido en la periferia de la zona toda mi vida, y aunque la mayoría de la gente diría que el vecindario en el que vivía era parte de los “Muelles”, nunca había estado realmente en las áreas que le daban a esta parte de la ciudad una mala reputación. Al menos, no había estado si descontaba la noche anterior, y había estado oscuro entonces.
No era un área que había sido mantenida, y parecía una especie de pueblo fantasma, o como sería una ciudad si la guerra o el desastre obligaran a la gente a abandonarla por unos años. La hierba y la maleza crecían entre grietas en la acera, la carretera tenía baches en los que se podía esconder un gato, y los edificios estaban descoloridos, consistiendo en pintura descascarada, mortero agrietado y metal oxidado. Los colores desaturados de los edificios se contrastaban con salpicaduras de grafiti de colores vivos. Cuando pasamos por lo que una vez había sido una carretera principal para los camiones que viajaban entre los almacenes y los muelles, vi una fila de líneas eléctricas sin cables que se extendían entre ellos. En un punto la maleza se había trepado casi hasta la cima de los postes, solo para marchitarse y morir en algún momento. Ahora cada uno de los postes tenía un lío de plantas marrones muertas colgando de ellos.
También había gente, aunque no muchos estaban fuera de casa. Estaban los que esperabas, como una recolectora de chatarra con un carrito de supermercado y un anciano sin camisa con barba casi hasta el ombligo, recogiendo botellas y latas de un contenedor de basura. Hubo otros que me sorprendieron. Vi a una mujer que parecía sorprendentemente normal, con ropas que no eran lo suficientemente destartaladas como para llamar la atención, llevando a cuatro niños pequeños casi idénticos a un edificio de la fábrica con un cartel descolorido. Me preguntaba si estaban viviendo allí o si la mamá estaba trabajando allí y simplemente no podía hacer nada con sus hijos más que llevarlos con ella. Pasamos junto a un artista de veintitantos años y su novia, sentados en la acera con pinturas apuntaladas a su alrededor. La chica saludó a Lisa con la mano cuando pasamos, y Lisa le devolvió el saludo.
Nuestro destino era una fábrica de ladrillos rojos con una gran puerta corredera de metal cerrada por una cadena. Tanto la cadena como la puerta se habían oxidado tanto que esperaba que ninguno de los dos sirviera de algo. El tamaño de la puerta y la amplitud de la entrada me hicieron pensar que los grandes camiones o pequeñas embarcaciones habrían pasado a través de la entrada en el apogeo de la fábrica. El edificio en sí era grande, se extendía casi la mitad del bloque, dos o tres pisos de altura. El fondo del letrero en la parte superior del edificio se había desteñido del rojo a un rosa naranja pálido, pero pude distinguir las audaces letras blancas que decían 'Soldadura Redmond'.
Brian nos dejó pasar a través de una pequeña puerta a un lado del edificio, en lugar de la gran puerta oxidada. El interior era oscuro, iluminado solo por hileras de ventanas polvorientas cerca del techo. Pude distinguir lo que habían sido máquinas enormes y cintas de correr antes de ser desmanteladas. Las sábanas cubrían la mayoría de los cascarones vacíos y oxidados. Al ver las telarañas, extendí mi poder y sentí bichos por todas partes. Nadie había estado activo aquí por mucho tiempo.
“Vamos”, me instó Brian. Miré hacia atrás y vi que estaba a mitad de una escalera de caracol en la esquina. Me dirigí hacia él.
Después de ver la desolación del primer piso, ver el segundo piso fue un shock. Era un loft[1], y el contraste era sorprendente. Las paredes exteriores eran de ladrillo rojo, y el techo era el de la fábrica, sostenido por un esqueleto de vigas de metal en lo alto. En términos de área general, el loft parecía tener tres secciones, aunque era difícil de definir porque era una disposición tan abierta.
La escalera se abría a lo que habría llamado la sala de estar, aunque solo esa habitación tenía casi tanto espacio como la planta baja de mi casa. El espacio estaba dividido por dos sofás, que estaban dispuestos en ángulo recto el uno con el otro, ambos frente a una mesa de café y uno de los televisores más grandes que jamás había visto. Debajo del televisor había media docena de consolas de videojuegos, un reproductor de DVD y una o dos máquinas que no reconocí. Supuse que podrían tener un TiVo[2], aunque nunca había visto uno. Parlantes más grandes que los televisores que mi papá y yo teníamos en casa estaban a ambos lados de la TV. Detrás de los sofás había mesas, algunos espacios abiertos con alfombras y estantes contra las paredes. Las estanterías estaban llenas hasta la mitad de libros y revistas, mientras que el resto del espacio de la estantería estaba lleno de objetos que iban desde zapatos desechados hasta velas.
La segunda sección era una colección de habitaciones. Sin embargo, era difícil etiquetarlos como tal, porque eran más como cubículos, tres contra cada pared con un pasillo entre ellos. Eran de un tamaño razonable, y había seis puertas, pero las paredes de cada habitación tenían solo dos metros y medio de altura, sin llegar al techo. Tres de las puertas tenían ilustraciones pintadas con aerosol. La primera puerta tenía una corona hecha en un dramático estilo de graffiti. La segunda puerta tenía las siluetas blancas de un hombre y una mujer sobre un fondo azul, imitando los signos de los baños de “hombres” y “mujeres” que eran tan comunes. El tercero tenía la cara de una niña con los labios fruncidos. Me pregunté cuál era la historia allí.
“Bonito arte”, dije, señalando la puerta con la corona, sintiéndome un poco tonta por haber sido lo primero que dije cuando entré en la habitación.
“Gracias”, respondió Alec. Supongo que eso significaba que era su trabajo.
Me tomé otro segundo para mirar alrededor. El otro extremo del desván, la última de las tres secciones, tenía una gran mesa y algunos armarios. Aunque no podía mirar mejor sin cruzar todo el loft, me di cuenta de que su cocina estaba en el otro extremo del desván.
A lo largo, había un desastre. Me sentí casi grosera por prestarle atención, pero había cajas de pizza apiladas en una de las mesas, dos platos sucios en la mesa de café frente al sofá y algunas ropas colgadas en la parte posterior de uno de los sofás. Vi latas de refrescos, o tal vez latas de cerveza, apiladas en una pirámide en la mesa de la habitación del otro lado. Sin embargo, no estaba tan desordenado que pensé que fuera desagradable. Era un lío que hacia una declaración... cómo, 'Este es nuestro espacio'. No hay supervisión adulta aquí.
“Estoy celosa”, admití, siendo honesta.
“Torpe”, dijo Alec, “¿Por qué estás celosa?”
“Quise decir que es genial”, protesté, un poco defensiva.
Lisa habló antes de que Alec pudiera responder, “Creo que lo que Alec quiere decir es que este es tu lugar ahora también. Este es el espacio del equipo, y tú eres un miembro del equipo ahora.”
“Oh”, dije, sintiéndome tonta. Lisa y Alec se dirigieron a la sala de estar, mientras Brian se dirigía al otro extremo del loft. Cuando Lisa me hizo un gesto para que la siguiera fui con ella. Alec se acostó, tomando un sofá entero, así que me senté en el lado opuesto del sofá de Lisa.
“Las habitaciones”, dijo Lisa, “al otro lado, en orden de más cercano a más lejos, están Alec, el baño, el mío”. Eso significaba que la habitación de Alec era la de la corona, y la puerta de Lisa tenía la cara con los labios fruncidos. Ella continuó: “Del lado más cercano a nosotros, la habitación de Rachel, la habitación de los perros de Rachel y el armario de almacenamiento”.
Lisa hizo una pausa, luego miró a Alec y preguntó: “¿Crees que ella-”
“Duh”, Alec la interrumpió.
“¿Qué?” Pregunté, sintiéndome perdida.
“Limpiaremos el armario de almacenamiento”, decidió Lisa, “Para que tengas una habitación”.
Me sorprendí. “No tienen que hacer eso por mí”, le dije, “tengo un lugar”.
Lisa hizo una mueca, casi dolorida. Ella me preguntó: “¿Podemos hacerlo de todos modos, y no hacer un alboroto? Sería mucho mejor si tuvieras tu propio espacio aquí.”
Debo haberme visto confundida, porque Alec me explicó: “Brian tiene un apartamento, y fue bastante firme en cuanto a no necesitar o querer una habitación aquí... pero él y Lisa han estado discutiendo regularmente por eso. No tiene dónde dormir, excepto el sofá, si se lastima y no puede ir a su casa, y no hay lugar para poner sus cosas, así que todo queda por todas partes. Toma la habitación nos harás un favor.”
“Está bien”, dije. Agregué, “Gracias”, tanto por la explicación como por la habitación misma.
“La última vez que se enfrentó a Shadow Stalker, regresó aquí y sangró sobre un sofá blanco”, dijo Lisa, “sofá de novecientos dólares y tuvimos que reemplazarlo”.
“Maldita Shadow Stalker”, se lamentó Alec.
Brian regresó desde el otro extremo del loft, alzando la voz para que lo escuchara mientras se acercaba, “Rache no está aquí, y tampoco sus perros. Ella debe estar caminando o trabajando. Maldición. Me estreso cuando está fuera.” Se acercó a los sofás y vio a Alec tirado en uno.
“Mueve las piernas”, le dijo Brian.
“Estoy cansado. Siéntate en el otro sofá”, murmuró Alec, con un brazo sobre la cara.
Brian miró a Lisa y a mí, y Lisa se movió para hacer espacio. Brian fulminó con la mirada a Alec y luego se sentó entre nosotras. Cambié mi peso y metí una pierna debajo de mí para darle espacio.
“Entonces”, explicó Brian, “aquí está el trato. Dos grandes al mes, solo para ser miembro del equipo. Eso significa que ayudas a decidir qué trabajos hacemos, vas a los trabajos, te mantienes activa, estás disponible si tenemos que llamar.”
“No tengo teléfono”, admití.
“Te conseguiremos uno”, dijo, como si ni siquiera fuera una preocupación. Probablemente no lo fuera. “Generalmente nos llevamos entre diez y treinta y cinco mil por trabajo. Eso se divide en cuatro partes... cinco partes ahora que estás en el equipo.”
Asentí con la cabeza, luego exhalé lentamente, “No son monedas”.
Brian asintió con la cabeza, una pequeña sonrisa jugando en sus labios, “No. Ahora, ¿Qué tan al tanto estás, en cuanto a saber a qué nos enfrentamos?”
Parpadeé un par de veces, luego declaré, “¿Para otras capas locales? He investigado en línea, he leído religiosamente las revistas de capas durante algunos años, más desde que obtuve mis poderes... pero no sé. Si las últimas veinticuatro horas me han enseñado algo, es que hay muchas cosas que no sé, y solo las descubriré por el camino difícil.”
Brian sonrió. Quiero decir, realmente sonrió. De forma que me hizo pensar en un niño en lugar de un hombre casi adulto. Él respondió: “La mayoría no entiende eso, ¿sabes? Trataré de compartir lo que sé, para que no te atrapen desprevenida, pero no temas preguntar si hay algo de lo que no estás segura, ¿de acuerdo?”
Asentí con la cabeza, y su sonrisa se amplió. Él dijo, a través de una risita bonachona, “No puedo decirte cuánto alivio es que te tomes esto en serio, ya que algunas personas-” se detuvo para inclinarse y patear el costado del sofá en el que Alec estaba echado. “-necesitan que les tuerza el brazo para que escuchen, y algunas personas”, señaló con el pulgar sobre el hombro derecho, “piensan que lo saben todo”.
“Sí lo sé todo”, dijo Lisa, “es mi poder”.
“¿Qué?”, ​​Dije, interrumpiendo a Brian. El latido de mi corazón se aceleró, aunque para empezar no había estado exactamente relajado. “¿Eres omnisciente?”
Lisa se rió, “No, no. Aunque sí sé cosas. Mi poder me dice cosas.”
Tragando fuerte, esperando no llamar la atención al hacerlo, pregunté, “¿Cómo?” ¿Cómo por qué me estaba uniendo a su equipo?
Lisa se inclinó hacia adelante y puso sus codos sobre sus rodillas, “Como cuando supe que estabas en la biblioteca cuando me enviaste los mensajes. Si tuviera ganas, y si tuviera los conocimientos técnicos, estoy seguro de que podría haberlo averiguado irrumpiendo en la base de datos del sitio web y hurgando en los registros para encontrar la dirección desde la que te conectaste, pero mi poder simplemente me permite omitir ese paso así.” Ella chasqueó los dedos.
“¿Y por qué exactamente mencionaste que sabías dónde estaba?”, Preguntó Brian, su voz un poco demasiado tranquila.
“Quería ver cómo reaccionaría ella. Jugar con ella un poco,” Lisa sonrió.
“Maldita sea-” Brian comenzó, pero Lisa lo ignoro con un ademán.
“Estoy preparando a la novata,” ella le hizo un ademán de que se fuera, “Grítame más tarde.”
Sin darle la oportunidad de responder, se volvió hacia mí y me explicó: “Mi poder llena los vacíos en mi conocimiento. Por lo general, necesito información para empezar, pero puedo usar detalles que mi poder me provee para descubrir más cosas, y todo como que se conecta y multiplica, dándome un flujo constante de información.”
Tragué saliva, “¿Y sabías que una capa estaba en camino anoche?”
“Sí”, dijo, “llámalo una conjetura con fundamentos.”
“¿Y sabías lo que sucedió en el Cuartel del Protectorado de la misma manera?”
La sonrisa de Lisa se amplió, “Admitiré que hice trampa allí. Averiguar contraseñas es bastante fácil con mi poder. Escarbo entre los documentos digitales del Cuartel del Protectorado y disfruto de un pequeño reality con sus cámaras de vigilancia cuando estoy aburrida. Es útil porque no solo estoy consiguiendo información de lo que veo, escucho y leo, sino que mi poder llena los detalles de cosas como cambios en su rutina y en la política del equipo.”
La miré, una gran parte de mí horrorizada de haber entrado en una situación encubierta frente a una chica con super intuición.
Tomando mi silencio por admiración, sonrió con su sonrisa astuta, “No es tan sorprendente. Soy realmente mejor con cosas concretas. Donde están las cosas, conocer los tiempos, encriptación, blah blah blah. Puedo leer algo en los cambios en el lenguaje corporal o la rutina, pero es menos confiable y un poco un dolor de cabeza. Suficiente sobrecarga de información sin ello, ¿sabes?”
Sí lo sabía, su explicación hizo eco de mis propios pensamientos con respecto a mi capacidad de ver y escuchar cosas a través de mis bichos. Aun así, sus palabras no me hicieron sentir mucho mejor.
“Y”, dijo Brian, todavía mirando ceñudo a Lisa, “Incluso si ella sabe mucho, eso no significa que Lisa no puede ser una idiota a veces.”
Lisa le dio un puñetazo en el brazo.
“Entonces, ¿cuáles son tus poderes?”, Le pregunté a Brian y Alec, con la esperanza de un cambio de tema.
No tuvieron la oportunidad de decirme. Oí ladridos desde la planta baja. En un latido del corazón estaba de pie, a tres pasos del sofá. Tres perros gruñendo me tenían contra la pared, la baba salía volando de sus bocas cuando sus dientes rechinaban acercándose a mis manos y cara.
[1] Un loft, desván o galería es un gran espacio con pocas divisiones, grandes ventanas y muy luminoso.
[2]TiVo: es un aparato que permite grabar el contenido de la televisión en un disco duro interno.

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2018.03.25 23:24 master_x_2k Insinuación VI

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______________________Insinuación VI______________________

Me presenté en traje. No me importaba si pensaban que era grosero o paranoico, yo prefería ser capaz de sobrevivir a que alguien sacara un cuchillo a quedar bien.
Tomé un autobús de la biblioteca a mi casa y me puse mi traje debajo de la ropa. La mayoría de los paneles de armadura de mi traje eran piezas separadas, sujetas por correas que se deslizaban en hendiduras en la tela del disfraz. Sin embargo, no todos lo eran. Hice algo la armadura parte del leotardo, hice secciones de armadura angostas y rígidas a lo largo del centro de mi pecho, espalda, espinillas, muñecas, caderas y la parte superior de mis hombros. de modo que cuando atara las piezas más grandes, las ranuras en la parte inferior de la armadura se ajustaran a ellas y evitaran que se cayeran. Me miré en el espejo antes de irme, y pensé que nadie lo notaría a menos que mantuviera una postura extraña y prestaran mucha atención a lo que llevaba puesto. Llevaba ropa holgada sobre el traje, uno de mis pantalones vaqueros más grandes y una sudadera, e incluso con eso, me sentí dolorosamente conspicua.
Me cambié parecido a como lo había hecho la noche anterior, encontré un callejón vacío, rápidamente me puse la máscara, me quité la ropa exterior y metí la ropa en una de las mochilas viejas de mi papá. Oculté la mochila antes de ir a patrullar la noche anterior, pero hoy opté por llevármela. Salí al otro lado del callejón.
Cuando estaba a una corta distancia del sitio de la pelea de la noche anterior, envié una docena de moscas para explorar. Me concentré en lo que estaban sintiendo.
Los bichos, probablemente no hace falta decirlo, perciben las cosas de una manera muy diferente a como lo hacemos nosotros. Más que eso, perciben y procesan las cosas a una velocidad muy diferente. El resultado final era que las señales que mi poder podía traducir y enviarme de una manera que mi cerebro podía entender eran tenues. La información visual llegaba a través de parches de manchas de tinta monocromáticas claras y oscuras, alternando entre difusas y excesivamente nítidas. El sonido era casi doloroso de procesar, reduciéndome a las vibraciones de tonos bajos que hacían que mi visión se distorsionara y los ruidos de tono agudo no eran muy diferentes a los de las uñas en una pizarra. Multiplica eso por cien, mil, diez mil, era abrumador. Cuando llevaba poco tiempo con mi poder, no había sido capaz de contenerme. La sobrecarga sensorial en realidad nunca me había lastimado, incluso en el peor de los casos, pero me había hecho sentir miserable. En estos días, tenía esa parte de mi poder apagado un buen noventa y nueve por ciento del tiempo.
Mi método preferido de detectar cosas a través de mis bichos era el tacto. No era que su sentido del tacto se tradujera mucho mejor que la parte auditiva o visual de las cosas, sino que tenía más que ver con el hecho de que podía decir dónde estaban en relación conmigo. Estaba muy consciente de cuándo estaban muy quietos, si se estaban moviendo o si algo más los estaba moviendo. Eso era algo que se traducía bien.
Así que, mientras enviaba los bichos a explorar, los doce pares de ojos compuestos identificaron primero al trío como siluetas borrosas sobre una sombra más grande y definida, iluminada por una llamarada blanca que tenía que ser el sol. Dirigí las moscas más cerca, hacia las “cabezas” de las figuras, y tocaron la piel. Ninguno de los tres llevaba máscaras, lo cual consideré razón para creer que Tattletale había estado diciendo la verdad. No estaban disfrazados. No había ninguna garantía de que los tres fueran realmente Tattletale, Grue y Regent, pero me sentía lo suficientemente segura como para dirigirme a la escalera de incendios y subir al tejado.
Eran ellos, sin duda. Los reconocí incluso sin sus disfraces. Dos chicos y una chica. La chica tenía el cabello rubio oscuro recogido en una trenza suelta, unas pocas pecas sobre el puente de su nariz y la misma sonrisa vulpina que reconocí la noche anterior. Llevaba una camiseta negra de manga larga con un diseño de estilo graffiti y una falda de mezclilla hasta la rodilla. Me sorprendió el color verde botella de sus ojos.
El más pequeño y más joven de los dos muchachos, más o menos de mi edad, era indudablemente Regent. Reconocí la melena de rizos negros. Era un tipo apuesto, pero no de una manera que me hiciera decir que era guapo. Era bello, con una cara triangular, ojos azul claro y labios carnosos en un ceño fruncido. Diría que tenía herencia francesa o italiana. Podía ver que fuera atractivo para muchas chicas, pero no podía decir que yo estuviera interesada. Los chicos guapos, Leonardo Decaprio, Marcus Firth, Justin Beiber, Johnny Depp, nunca me llamaron la atención. Llevaba una chaqueta blanca con capucha, jeans y zapatillas, y estaba posado en el borde elevado del techo, con una botella de cola en la mano.
Por el contrario, Grue era sorprendente en apariencia. Más alta que yo por lo menos por un pie, Grue tenía piel de chocolate oscuro, trenzas hasta los hombros y esa mandíbula cuadrada masculina que normalmente asocias con superhéroes. Vestía vaqueros, botas y una camiseta verde lisa, que me pareció un poco fría para la primavera. Noté que tenía una considerable definición muscular en sus brazos. Este era un tipo que hacía ejercicio.
“Y ella llegó”, cantó Tattletale, “Paga”.
Regent frunció el ceño un segundo, y buscó en su bolsillo un fajo de billetes, que pasó a Tattletale.
“¿Apuestas a si me aparecería?”, Me atreví a preguntar.
“Apostamos a si vendrías disfrazada”, me dijo Tattletale. Entonces, más para Regent que para mí, ella dijo, “y yo gané”.
“De nuevo”, murmuró Regent.
“Es tu culpa en primer lugar por aceptar la apuesta”, dijo Grue, “Incluso si no era contra Tattle, fue una apuesta tonta. Aparecer disfrazado tiene demasiado sentido. Es lo que yo haría.” Tenía una buena voz. Era una voz adulta, incluso si su apariencia me daba la sensación de ser un tipo en su adolescencia.
Él extendió su mano hacia mí, “Hola, soy Brian”.
Le di la mano, no tenía miedo de estrecharme la mano con firmeza. Le dije:
“Puedes llamarme Bicho, supongo. Al menos, hasta que se me ocurra algo mejor, o hasta que decida que esto no es un truco elaborado.”
Se encogió de hombros, “Genial”. No había ni la menor señal de ofensa bajo mi sospecha. Casi me siento mal.
“Lisa”, se presentó Tattletale. Ella no me ofreció su mano para sacudirla, pero creo que se habría sentido fuera de lugar si lo hubiera hecho. No era que pareciera poco amistosa, pero no tenía el mismo aura simpático que Grue.
“Soy Alec”, me informó Regent, con voz tranquila, y luego agregó: “Y Perra es Rachel”.
“Rachel prefirió no venir”, dijo Grue, “Ella no estuvo de acuerdo con el objetivo de nuestra reunión.”
“Lo que plantea la pregunta”, interrumpí, “¿Cuál es el objetivo de esta reunión? Estoy un poco incomoda con ustedes, revelando sus identidades secretas de esta forma, o al menos, fingiendo hacerlo.”
“Lo siento”, Grue... Brian se disculpó, “Esa fue mi idea. Pensé sería una muestra simbólica de confianza.”
Detrás de las lentes amarillas de mi máscara, mis ojos se estrecharon, pasando de Lisa a Alec a Brian. No pude sacar ninguna conclusión de sus expresiones.
“¿Por qué, exactamente, necesitan mi confianza?”, Le pregunté.
Brian abrió la boca y luego la cerró. Miró a Lisa, que se agachó y recogió una lonchera. Ella me la ofreció.
“Dije que estábamos en deuda. Todo tuyo, sin compromiso”.
Sin tomar la caja, incliné la cabeza para ver mejor el frente, “Alexandria. Ella era mi miembro favorito del Protectorado cuando era una niña. ¿La lonchera es coleccionable?”
“Ábrela”, me indicó Lisa, con girando los ojos.
La tomé. Por el peso y el movimiento de los contenidos, inmediatamente tuve una idea bastante clara de lo que era. Desaté los cierres y abrí la caja.
“Dinero”, respiré, sorprendida por tener de pronto tanto en mis manos. Ocho fajos de billetes, atados con bandas de papel. Cada una de las bandas de papel tenía un número escrito en él en marcador permanente. Dos cincuenta cada uno...
Lisa respondió antes de que tuviera el número total en mi cabeza, “Dos mil”.
Cerré la caja y fijé los cierres. Sin tener idea de qué decir, me quedé en silencio.
“Tienes dos opciones”, explicó Lisa, “Puedes tomar eso como un regalo. Como agradecimiento por, intencionalmente o no, salvar nuestro trasero de Lung anoche. Y tal vez un poco de incentivo para contarnos entre tus amigos cuando estés disfrazada y haciendo actos ruines”.
Su sonrisa se amplió, como si hubiera dicho algo que encontraba divertido. Tal vez fue la ironía de un villano hablar de 'actos ruines', o cuán cursi era la frase. Explicó: “Entre disputas territoriales, diferencias de ideología, luchas de poder en general y egos, hay pocas personas en la comunidad local de villanos que no nos ataquen a la vista”.
“¿Y la segunda opción?”, Le pregunté.
“Puedes tomar esto como su primera cuota en la asignación mensual a la que tienes derecho como miembro de los Undersiders”[1], dijo Brian, “Como una de nosotros”.
Pasé mi mirada entre los tres, buscando el chiste. Lisa aún tenía una sonrisa, pero me daba la impresión de que era su expresión predeterminada. Alec parecía un poco aburrido, en todo caso. Brian parecía muy serio. Maldición.
“Dos mil al mes”, dije.
“No”, interrumpió Brian, “Eso es justo lo que el jefe nos paga, para permanecer unidos y mantenerse activos. Hacemos, eh, considerablemente más que eso.”
Lisa sonrió, y Alec se rió entre dientes mientras agitaba el contenido de su botella de coca. Tomé nota mental de la mención de este 'jefe'.
No queriendo distraerme, rápidamente pensé en la parte inicial de nuestra conversación en el contexto de la oferta de trabajo.
Le pregunté, “¿Entonces Perra no vino porque estaba en contra del, eh, reclutamiento?”
“Sí”, dijo Alec, “lo votamos y ella dijo que no”.
“Por el lado positivo, el resto de nosotros votamos que sí”, Brian se apresuró a agregar, mirando a Alec con mala cara, “Ella cambiara de opinion. Ella siempre vota en contra de agregar nuevos miembros al grupo, porque no quiere dividir el dinero entre cinco”.
“Entonces, ya han hecho esto del reclutamiento”, concluí.
“Uh, sí”, Brian parecía un poco avergonzado, se frotó la parte posterior de su cuello, “No fue bien. Lo intentamos con Spitfire[2], y ella se asustó antes de que siquiera llegáramos a la oferta de trabajo. Nuestra culpa, por traer a Rachel con nosotros esa vez”.
“Y luego ella fue reclutada por otra persona”, agregó Alec.
“Sí”, Brian se encogió de hombros, “Ella fue captada por Faultline[3] antes de que tuviéramos una segunda oportunidad. Le hicimos una oferta a Circus, también, y ella nos dijo en términos muy claros que trabajaba sola.”
“Me enseñó algunas nuevas groserías en el proceso también”, dijo Alec.
“Ella fue bastante explicita sobre cómo vuela sola”, admitió Brian.
“Entonces, hacen un esfuerzo extra, sin disfraces como muestra de confianza y un bono en efectivo por adelantado, para que me una”, dije, mientras unía las piezas.
“Basicamente”, estuvo de acuerdo Brian, “En resumidas cuentas, especialmente con Lung fuera de acción y el ABB disminuido por su ausencia, es probable que haya conflicto sobre el territorio y el estado entre las diversos pandillas y equipos. Nosotros, La Cuadrilla de Faultline, el resto del ABB, el Imperio Ochenta y Ocho, los villanos solitarios, y cualquier equipo o pandillas fuera de la ciudad que crean que pueden entrar y tomar un pedazo de la Bahía. Si terminamos en una pelea, vamos a querer potencia de fuego. No hemos fallado un trabajo todavía, pero los tres estamos de acuerdo en que es solo cuestión de tiempo antes de que terminemos atrapados en una pelea que no podemos ganar, con Perra como la única de nosotros que realmente puede repartir daño.”
“Simplemente no entiendo por qué me quieren a mi”, le dije, “controlo bichos. Eso no va a detener a Alexandria[4], Glory Girl o Aegis[5].”
“Has jodido a Lung”, Lisa se encogió de hombros mientras hablaba, “Eso es suficiente para mí”.
“Um, no realmente”, le respondí, “en caso de que te lo hayas perdido, fueron ustedes quienes lo detuvieron antes de que me ejecutara anoche. Eso solo prueba mi punto.”
“Cariño”, dijo Lisa, “equipos enteros de capas se han enfrentado a Lung y les ha pateado sus culos. Que te manejaras tan bien como lo hiciste es fantástico. El hecho de que el idiota esté acostado en una cama de hospital por tu culpa es la cereza del postre.”
Mi respuesta se detuvo antes de que saliera de mi boca. Solo me las arreglé para decir un tonto, “¿Henh?”
“Sí”, Lisa levantó una ceja, “Sabías qué bichos hiciste que le picaran, ¿verdad? Viudas negras, reclusas marrones, mariposas cola parda, arañas Mildei, hormigas rojas-[6]
“Sí”, la interrumpí, “No sé los nombres oficiales, pero sé exactamente qué le mordió, qué le picó y qué hacen los venenos”.
“Entonces, ¿por qué estás sorprendida? Un par de esos bichos serían jodidamente peligrosos si mordieran solo una vez, pero los hiciste morder muchas veces. Eso es bastante malo, pero cuando Lung quedo en custodia lo revisaron los doctores, y el idiota médico a cargo dijo algo como, 'Oh, bueno, estos parecen mordidas y picaduras de insectos, pero los realmente venenosos no muerden varias veces. Veamos cómo está en unas horas”.
Pude ver hacia dónde iba la historia. Puse mis manos sobre mi boca, susurrando: “Dios mío”.
Tattletale sonrió, “No puedo creer que no supieras”.
“¡Pero él se regenera!” Protesté, dejando caer las manos, “Se supone que las toxinas no son ni siquiera el uno por ciento de efectivas contra las personas que se curan como él.”
“Son lo suficientemente efectivas, supongo, o su curación dejó de funcionar en algún momento”, me dijo Lisa, “cuando llegaron a él, el tipo grande estaba empezando a sufrir una necrosis de tejido a gran escala. Su corazón incluso se detuvo un par de veces. ¿Recuerdas dónde hiciste que lo mordieran los bichos?”
Cerré mis ojos. Podía ver mi reputación yéndose por las cañeria. Una de las arañas que había estado usando era la reclusa marrón. Podría decirse que es la araña más peligrosa en los Estados Unidos, más que incluso la viuda negra. Una sola mordida de una reclusa marrón podía hacer que un buen trozo de carne alrededor de la picadura se ennegrezca y se pudra. Tenía a mis bichos mordiendo a Lung en las partes más sensibles de su anatomía.
“Digamos que, incluso con la capacidad de sanar varias veces más rápido que la persona promedio, va a Lung sentarse para ir al baño”.
“Está bien, es suficiente”, Brian detuvo a Lisa antes de que pudiera continuar, “Lung se va a recuperar, ¿verdad?”
Con la mirada que Brian le estaba dando a Lisa, pensé que podría estar mintiendo, fuera cual fuera la verdad. Ella se encogió de hombros y me dijo: “Ya se está recuperando. Lentamente, pero está mejorando, y debería estar en buen estado dentro de seis meses o un año.”
“Mas te vale rezar porque no escape”, dijo Alec, su voz aún tranquila pero perpleja, “porque si alguien hiciera que mis partes nobles se caigan, estaría buscando sangre”.
Brian se pellizcó el puente de la nariz, “Gracias por eso, Alec. Si siguen así los dos, nuestro recluta potencial va a huir para tener un ataque de pánico antes de que la idea de convertirse en un Undersider se le pase por la cabeza.”
“¿Cómo sabes esto?”, Le pregunté, inmediatamente después de que la idea se cruzara por mi cabeza. Cuando Brian se volvió hacia mí con una expresión como si pensara que había dicho algo para ofenderme, aclaré: “Tattletale, o Lisa, o lo que sea que se supone que debo llamarte”. ¿Cómo sabes estas cosas sobre Lung... o sobre el hecho de que estuve en la Biblioteca, o que la capa estaba en camino, anoche? “
“¿Biblioteca?” Interrumpió Brian, dándole a Lisa otra mirada oscura.
Lisa ignoró la pregunta de Brian y me guiñó un ojo, “Una chica tiene que tener sus secretos”.
“Lisa es la mitad de la razón por la que no hemos fallado en un trabajo todavía”, dijo Alec.
“Y nuestro jefe es una gran parte del resto”, Lisa terminó por él.
“Eso dices tú”, refunfuñó Brian, “Pero no hablemos de eso”.
Lisa me sonrió, “Si quieres toda la noticia, me temo que los detalles sobre lo que hacemos solo vienen con la membresía en equipo. Lo que puedo decirte es que somos un buen grupo. Nuestro historial es de primera categoría, y estamos en esto por diversión y ganancias. Sin gran plan. Sin verdadera responsabilidad.”
Fruncí mis labios, detrás de mi máscara. Mientras que había conseguido algo de información, sentí que tenía muchas más preguntas. ¿Quién era este jefe que mencionaron? ¿Creó él o ella otros equipos de villanos de gran éxito, en Brockton Bay o en otro lugar? ¿Qué hizo que estos tipos fueran tan efectivos, y era algo que podía robar o copiar para mí?
No era como si estuviera firmando el trato en sangre o algo así. Y tenía mucho que ganar.
“Está bien, entonces, cuenten conmigo”, les dije.
[1]Incognitos. Algo que es secreto, privado, poco confiable.
[2] Lit. Escupefuego, también el nombre de un avión de combate de hélice.
[3]Línea de falla, el lugar donde chocan o se separan las placas tectónicas causando terremotos o volcanes.
[4]Alejandría: Además del nombre de la ciudad fundada por Alejandro Magno, significa defensora del hombre.
[5]Aegis: Del latín, nombre del escudo de Athena. En ingles significa protección, tutela.
[6]Todos bichos sumamente venenosos. Las reclusas marrones causan necrosis (se te pudre y cae la carne) el veneno de viuda negra ataca el sistema nervioso y es 15 veces mas poderoso que el de la serpiente de cascabel.

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